Que las cosas se muevan solas da miedo, no? Me refiero a objetos, cosas sin vida ni capacidad alguna de moverse de forma autónoma. Da miedo. Bien.
A mi, personalmente, me da pánico. Tal vez no sea por el hecho de que se muevan, sino porque desconozco qué las mueve o por qué se mueven. Si, eso es lo que me da miedo, que las cosas se muevan sin explicación.
Es curioso, porque justamente hace un rato, estaba con Alex aquí sentada, en esta habitación donde está el ordenador, tranquilamente cuando me ha dicho “mira, se ha movido” señalando un peluche de una coneja con vestido rojo que está sobre una estantería. Yo me he asustado (lógicamente, soy asustadiza), y aunque parecía algo probable que la coneja se hubiera movido sola me he asustado. Después se me olvido, pero a los pocos minutos llegó mi madre y le comenté la broma que me hizo Alex y la muy… madre… se puso a comentar cosas de sobras que ve por la casa, cosas que se arrastran solas y demás…
No quiero decir cuánto me asusté. Mi imaginación suele ir muy rápida y al instante me puse a imaginar cosas que se movían hacia mí en la oscuridad, cosas que no deberían moverse, pero que se movían sin explicación alguna. Maldita imaginación!! Todo se vuelve demasiado gráfico para mí… Pero a lo que iba; con este temor ya dentro de mí me despedí de Alex en la puerta poco más tarde. Después de cerrar cogí a mi gato Neko y le estuve haciendo carantoñas hata que oí unos golpecitos en la puerta. Alguien llamaba, ¿quién? Alex, preguntando si no había ido a la habitación del ordenador. Le dejé esperando fuera y corri para ver la sorpresa que suponía que me había dejado en forma de regalo o nota escrita diciéndome cuánto me quería o similares. Al no encontrar nada volví con Alex encogida de hombros para que me diera la respuesta al enigma. Esa respuesta era que había bajado a la coneja de la estantería y la había colocado en la silla para que, al volver a sentarme frente al ordenador, pensara que se había movido sola.
Le salió el tiro por la culata, porque yo, en mi carrera hacia mi regalo secreto (o al menos eso era lo que yo esperaba encontrar)había tirado a la pobre coneja de la silla y ni me había fijado en ella.
El muy cabrón ni había bajado en el ascensor, había estado esperando en la puerta a oir el chillido que, de haber visto a la coneja, debería haber emitido (creyendo que se había movido sola), pero al no oir nada había decidido llamar para asegurarse… Que malevado… ¬¬
Y ahora me despido, que tengo sueño y mañana tengo mucho que hacer (entro otras cosas ir a buscar a mi nuevo perrito (siiiii!!! he dicho perrito!!!!!) cuyo nombre será Kali xD)
Saludos y recordad: LAS COSAS NO SE MUEVEN SOLAS, LAS COSAS NO SE MUEVEN SOLAS…